Le pedí prestado el encendedor, y el siguiente cigarro lo prendí con el mio...
Un traguito, o te hace más ameno, te termina de aislar, o de verdad saca al idiota que llevas dentro. jajaja cabeza de pollo.
lunes, 20 de agosto de 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario